Obesidad: mitos vs realidad

Obesidad: mitos vs realidad

Qué dice la ciencia y cómo construir hábitos realmente saludables. Leé el artículo completo y descubrí los mitos más frecuentes sobre la obesidad.

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En el mundo de la nutrición y el peso corporal, sobran los consejos, las dietas de moda y las promesas rápidas. Sin embargo, no todo lo que se escucha —ni siquiera lo que se repite con convicción— está respaldado por evidencia.¹ Para muchas personas, esta confusión puede generar frustración, sobre todo cuando los resultados no llegan. Por eso, conocer qué hay de cierto detrás de los mitos más comunes es clave para tomar decisiones más informadas y saludables.

La obesidad: una condición compleja, no una cuestión de voluntad

Durante mucho tiempo se creyó que la obesidad era simplemente consecuencia de “comer de más y moverse poco”.² Hoy sabemos que es una enfermedad crónica y multifactorial, donde influyen factores genéticos, metabólicos, hormonales, psicológicos, sociales y ambientales.³
Reducirla a una falta de voluntad personal no solo es inexacto, sino que también refuerza el estigma que enfrentan las personas con obesidad: prejuicios sobre su disciplina, su capacidad o su valor personal.¹ Este tipo de juicios puede afectar la salud mental, disminuir la autoestima y, paradójicamente, alejar a las personas de la búsqueda de ayuda profesional.⁴

El número en la balanza no cuenta toda la historia. Dos personas con el mismo peso pueden tener una composición corporal y un estado metabólico completamente distintos.⁵ Lo importante es evaluar el contexto general: el porcentaje de masa muscular, los hábitos alimentarios, el nivel de actividad física y los indicadores de salud como la glucemia, el colesterol y la presión arterial.⁶

La respuesta del cuerpo ante el exceso de grasa corporal tampoco es igual en todas las personas, pero mantener un peso saludable sigue siendo clave para prevenir complicaciones a largo plazo. Para un diagnóstico y seguimiento adecuados, siempre consulta con un/a médico/a.

Cambios sostenibles, resultados reales

Lo alentador es que no se necesita una transformación radical para mejorar la salud. Incluso una reducción del 5% al 10% del peso corporal puede generar beneficios significativos en la presión arterial, los niveles de azúcar y el colesterol, así como en las complicaciones cardiovasculares y metabólicas asociadas al sobrepeso.⁸

Las principales evidencias coinciden en:⁹

  1. Priorizar frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y proteínas magras.
  2. Limitar los azúcares añadidos, las grasas trans y el exceso de sal.
  3. Beber agua como bebida principal.
  4. Mantener una rutina de movimiento diario: caminar, subir escaleras, bailar o realizar cualquier actividad que sea placentera.

Adoptar estos hábitos es más efectivo que seguir una dieta temporal. Se trata de construir una relación saludable y duradera con la comida y el cuerpo, entendiendo que cada proceso es distinto y merece acompañamiento profesional.

Si tenés dudas sobre tu peso o tu salud metabólica, la mejor decisión siempre es consultar con un profesional de la salud, que pueda acompañarte con un plan personalizado y seguro.

Recordá: la obesidad no depende solo de la fuerza de voluntad ni tiene soluciones rápidas. Es un desafío de salud complejo que requiere comprensión, empatía y apoyo integral. Alimentarse bien no significa restringirse, sino encontrar un equilibrio sostenible que cuide la salud física y emocional. Informarte y buscar acompañamiento profesional es el primer paso para cuidar tu salud desde un lugar más consciente y posible.

Referencias

AR25CAR00006 – NOVIEMBRE 2025 - Material meramente informativo y educacional, con el objetivo de crear concientización. No reemplaza la opinión del profesional de la salud, ante cualquier duda consulte a su médico/a.

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